TOP 5 DE INTENTOS DE SYNTH POP EN EL ROCK NACIONAL MAINSTREAM QUE SALIERON MÁS O MENOS BIEN

TOP 5 DE INTENTOS DE SYNTH POP EN EL ROCK NACIONAL MAINSTREAM QUE SALIERON MÁS O MENOS BIEN

5) Spinetta/ Paez : Follis Verghet (1986)

Un murmullo de robots o máquinas del tiempo dan lugar al ritmo de cabalgata tranquila con brisa de frente. Por arriba del ritmo, aparece la “épica Paez”: teclados por todos lados,  gala, harapos, unicornios. Por debajo, una guitarrita funky, el malentendido con que el rock nacional piensa lo “bailable”

La letra, cantada en el estilo Word Art de Fito, funciona. 

Una multitud que habla a la vez, que quieren saber, que buscan pistas hasta el anochecer. La presión logra que los secretos se revelen sin saber por qué y el narrador quede invadido hasta en su mundo interno ( “hay un tipo en mi cabeza que no sé quién es”). El destino se juega entre cuatro opciones: el futuro, la locura, el cine o “tus pies”.

El título de la canción es un juego de palabras con el cabaret  de los años locos parisinos “Folies Bergère”, porque siempre se está mirando a Europa como la liebre al faro del auto que acelera.

4) García/Aznar : Hablando a tu corazón (1986)

Al mismo tiempo que Paez y Spinetta sacaban su disco doble, Charly y Aznar grabaron un EP. Anotar esa brevedad consistente como otro gol de García, el mejor del Jurásico Nacional.

Es decididamente una canción de synth pop. La caga un poco el slapping de Aznar, pero ¿qué querés? por lo menos en la mezcla lo madaron debajo de los synthes. 

Y si bien el EP entero es imposible, esta canción quedó muy cerca de sonar como sonaba el mundo en ese momento. Con ganas, hasta ese pianito del final puede ser escuchado como un guiño al house. 

Parte de que sonara así es por la masterización de Ted Jensen, que ese año masterizó True Blue de Madonna, entre cientos de trabajos fenicios. 

3) Los Twist – Viéndolo (1985)

Un año antes que todos los demás, los Twist editaron “La Máquina del Tiempo” que venía con el “Twist de Luis” y “La Cueva de Alí” pero también con “Las Cárceles no dan más” y la que nos convoca: “Viéndolo” 

Viéndolo es Mondo Melingo, con Pipo interviniendo justo e Hilda Lizarazu cantando con la gelidez que pide la canción: 

“Me decís que esté callada

Que no haga caras raras

También quisiera verlo

Pero no puedo ver nada”

Dentro de un grupo que le cantó a la intoxicación desde la festividad y el hedonismo en vez de la sobreactuación yonqui o los infantilismos de “doble sentidos”, en “Viéndolo” eligen experimentar con las formas. Claramente es una canción por fuera de la estética de Los Twist, sin embargo es claramente parte del núcleo de la banda. 

La revelación mística como trampa del narcisismo. Divino.

2) Luca Prodan / Andrés Calamaro – Años (1986)

Visto desde ahora, 1986 fue un momento intenso para el país. Campeones del mundo con el mejor Maradona en la cancha, y el fuego de la primavera alfonsinista todavía caliente (la ley de divorcio debatida con fuerza, el proyecto de trasladar la capital a Viedma) aunque declinando antes de morir (inflación, paros generales).

Es también el año de Chernobyl y la tensión entre el avance tecnológico que se vuelve contra la humanidad.

Un día de ese año, se juntaron Luca y Tom Lupo. Tom dijo la frase sobre que el tiempo pasa y nos vamos volviendo tecnos a cuento de una idea lacaniana de que el hombre emocionalmente es el mismo desde hace dos mil años, que lo único que avanza es la tecnología (una idea que quizás murió junto al siglo 20). 

Luca quiere grabar el cover de “Años”. Lo llaman a Calamaro (Andrés) y lo graban en un día. 

El cover de “Años” se arma a partir del hackeo de quitar “viejos” para poner “tecnos”, todavía en la idea de que tecno es progreso, algo que también murió con el siglo pasado, cuando se murió el futuro. Hay que reconocerle a Andrés que supo ser un buen interlocutor en ésta y el armado synthpop le gana a la usual obviedad de la distorsión rockera. 

1) Sergio Denis – Te quiero tanto (1986)

De toda esta lista, Sergio Denis es el único que llevó su synth pop a la masas, al pop cuali y cuantitativo. Entendió que esos nuevos sonidos podían ser usados para la música popular, quitandoselos a las cortinas de programa de tele y a la moda.

“Te quiero tanto” está en el disco “Imágenes”, que se editó también en el 86. 

Es difícil hablar de una canción tan escuchada, pero vale la pena oirla “por primera vez” desde otro contexto. Tiene todo lo que un hit tiene que tener. Arranca la frase que la nombra y sube. Sube y no para de subir hasta salir del primer estribillo con un solo de saxo que es casi una eyaculación – digamos todo-. 

La canción dura 3:29 y tiene sus dos primeros tercios tan intensos y perfectos, que todo lo que ocurre después de los 2:40 es un largo fade out para reponernos. 

La letra también es interesante. Quizás previendo la decadencia de la primavera alfonsinista, Sergio insta a “hacer el amor con alegría” en un intento de no perder el impulso vital. Contrasta muchísimo con la forma en que la sexualidad se expresa hoy en la música popular: un campo de consumo, instrucciones o beneficios secundarios.

Hay también en la letra un espacio para la oscuridad. El narrador “se transforma en luz cuando la luz llama a tu puerta” ¿Qué era, qué lugar habitaba antes de transformarse en luz? Esa sospecha de un ente complejo se manifiesta dos versos despues: “Y soy el negro brillo de tu pelo, que cae en la tibieza de tu falda”. El negro brillo, la luz opaca. 

Por último, hay un juego interesante entre oposiciones no tan obvias: Aventura/Realidad-Ternura,  Libertad/Esperanza. Oposiciones que lejos de anularse, se vuelven sinérgicas.

Y llega la imposibilidad, la caída del mito de la completud: “la vida que me das y no me alcanza (y repite): no me alcanza”.

¿Cómo sale de ese embrollo el narrador? Sale con un “tratemos”. “Tratemos de vivir con fantasía”. La hiperinflación ya se huele, la Ley de Obediencia debida y de Punto Final van a salir a fin de año, el HIV se propaga.  Es el último baile en mucho tiempo: los goles de Maradona y el  synth pop como un velorio vital de un tiempo de exacerbaciones. Por eso no es “Te quiero” es “Te quiero TANTO”

Un robo de Navidad

Happy Xmas (War is over) – John Lennon & Yoko Ono. 1971

El contexto

En 1971, John y Yoko hicieron una campaña publicitaria que vendía el fin de la guerra “si vos querías”. El slogan War is over (if you want) apareció en carteles, techos de taxis y en el título de esta canción. Los habitantes de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires sabemos que cuando una canción dice “si vos querés …” eso que uno quiere no ocurre. La Guerra de Vietnam no solo que no acabó sino que duró cuatro años más. Lo que sí pudo la campaña de John y Yoko (y Phil Spector, al que uno se imagina palpando su arma mientras grababa al Coro de Niños de Harlem) fue promoción para la pareja y plata fresca cada navidad que se pase la canción en el supermercado.

John & Yoko: pioneros de las fake news y el clickbait

La canción

Sin mirar el título, une sabe que es una canción navideña porque es medio de iglesia y porque tiene cascabeles. El mismo motivo por el que Pet Sounds es un álbum navideño por más que haya sido publicado en mayo.

¿Querés hacer una canción de Navidad? Ponele cascabeles. Quizás sea por la asociación fácil con los renos o por algún oscuro reflejo cultural, pero los cascabeles son la navidad.

Ahora bien, dejemos el circo de la campaña publicitaria y gastar plata en cualquier boludez. Vamos a lo musical.

¿Alguno de ustedes, amables lectores, conocen a Hughes Aufray? Claro, vos sí, pero bueno, para los que no lo conocen, digamos que es un cantautor francés que nació en 1929 (hoy le dicen “Pájaro Campana” porque está más cerca del arpa que la guitarra). Hughes grabó en 1966 una canción que se llama Stewball y que si uno la escucha es igualita a la de Lennon. Aquí les dejo un video hecho con caballos de almanaque.

Pero, momento ¿Hay alguna chance de que un francés sea el autor de una canción con nombre en inglés y que sea de él? La respuesta obvia nos lleva a que Stewball es una canción tradicional irlandesa (“pero claro, si suena re Pogues!”, dirá  otro de ustedes). 

Y es así. Hay versiones por todos lados, incluida una de Joan Baez, que por su astucia para el cover, podríamos llamar la Mercedes Sosa del Hemisferio Norte

Una de las versiones más conocidas es la de Peter, Paul & Mary. Acá están los Hollies vestidos con trajes de mazapán que hacen un chiste medio rompeportones y arrancan una linda versión (como no tiene cascabeles, ya sabemos que no es de navidad).

Si les gusta una versión más Grit Lit ,de camioneta Ford hecha mierda y borrachera de Bud Light, recomendamos la versión de Tom Roush con imágenes de una carrera de caballos de 1938 (emoji de miles de corazones). 

Tirando del hilo de la canción

Ya metidos en esta ruta, nos enteramos que Stewball a veces se grabó como Skewball. Hay versiones norteamericanas de Woody Guthrie y Leadbelly y versiones irlandesas. El mito de origen es una carrera de caballos corrida en 1752 cerca de Dublin. Hay otra duda ahí porque Skewbald es un tipo de pelaje pero bueno, mejor agarrar el mito que la verdad de escribanía.

La melodía de estas versiones tradicionales no es la misma, hay un cisma entre las versiones irlandesas/algodoneras y la pop de Peter, Paul & Mary usurpada por John & Yoko. Eso sí, todas hablan de caballos y carreras, menos la de John & Yoko, que estaban con el tema del prestigio. 

“Northern song Ltd also claimed by Ono Music ltd”

La tapa del single: una foto con los pobres

Es muy emocionante semióticamente (?) la tapa del single con John y Yoko en el centro, dejando que les niñes se acerquen. 

Yoko, John y les niñes de Harlem diciendo “Whisky!”

Imposible no recordar otra foto de la mísma época en que la pareja hace una pausa de luchar contra la guerra para que la mucama de uniforme les haga la cama.

“Cuando termine con la cama de la Paz, repase un poco los vidrios, Elsa, así nos pueden ver bien de afuera”

Eso es todo.

Feliz Navidad!

12 de octubre de 2020 (diario)

Hola, Diario, ¿qué tal el feriado? Hoy se conmemora el “Día de la Diversidad Cultural Americana”. Ex llegada de Colón a América. Ex “día de la raza”. Me puse a buscar de dónde salió lo del Día de la Raza. Encontré que el feriado arranca en un decreto de Yrigoyen de 1917. Lo curioso es que el texto no dice “raza” en ningún momento, solo decreta la celebración del 12 de octubre. De todas maneras dice tantas otras cosas que casi que mejor hubiera sido que dijera “raza”. Acá te lo muestro en una foto para que lo leas, Diario.

Por ejemplo, en el art 1 de los considerandos dice “El descubrimiento de América es el acontecimiento más trascendental que haya realizado la humanidad a través de los tiempos, pues todas las renovaciones posteriores derivan de este asombroso suceso, que a la par que amplió los límites de la tierra, abrió insospechados horizontes al espíritu”. En cierto modo uno quizás podría estar de acuerdo. Sin dudas cambió el comercio y la relación de fuerzas en Europa.

Pero mirá, Diario, lo que dice el art 3: “Que la España descubridora y conquistadora volcó sobre el continente enigmático el magnífico valor de sus guerreros, el ardor de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, la labor de sus menestrales, y derramó sus virtudes sobre la inmensa heredad que integra la nación americana.”. Ese uso del verbo “derramar” ahí merece un corte de sesión. Eso si antes se ha dejado pasar lo de “ardor de sus exploradores”.  

¿Y lo de raza?

Lo de raza parece que se inició en España. Unos años antes del decreto de Yrigoyen empezaron a hablar de “Fiesta de la raza” al festejar el 12 de octubre. 

¿Y lo del respeto a la diversidad cultural? 

Eso es más fácil de rastrear. Aparece oficialmente en el decreto que estipula los feriados en el 2010. El INADI lo cuenta así: “En 2010, a solicitud de los Pueblos Indígenas de Argentina, se firma el Decreto Presidencial 1584/2010 donde se cambia la denominación por Día del Respeto a la Diversidad Cultural”. 

Sí, Diario, dice “pueblos indígenas”. Qué querés que te diga. No hay polisemia más traicionera que el eufemismo. Parece que indígena no viene de “las Indias” sino de latín indigena, formado con inde ‘de allí’ y gena ‘nacido de’, derivado de genere ‘engendrar’.

Pero eso no es todo. Antes de dejarte salir a festejar la diversidad cultural hay dos cosas más que tienen que ver con esto. Una, si se nombra la raza y España, surge la figura zombie del colega psiquiatra Vallejo Nágera y su “eugenesia de la Hispanidad”. Siempre a favor de Franco y buscando el “gen rojo” entre la población. Hay cosas que no cambian nunca.

La vuelta de esta calesita se cierra con una nota del diario ABC de España titulada “Voces en defensa de la Monarquía” y aparece un texto de Andrés Calamaro que dice, entre otras calamaridades, que “El Jefe de Estado, Don Felipe VI, es mas honesto, educado y patriota, tolerante y cosmopolita, que cualquier líder, o cuadro destacado, en la política partidaria”. Agrega : “El Rey es un hombre joven y preparado para representar una España moderna en el mundo, garante del orden constitucional. España es una monarquía parlamentaria y un ejemplo mundial envidiable. Garante de la unidad hispanoamericana. Blinda la libertad y la alegría del pueblo unido”. 

Cualquiera que haya visto el documental “El Silencio de otros”, producido por los hermanos Almodóvar, entiende por qué Calamaro sintoniza con un narcisismo de derecha que puebla la península. Después de decir esto, al final de la nota, se la pasa diciendo que no es facho. El que apoyó a VOX. Lo dice tantas veces que sería otro gran momento para cortar la sesión. 

Es que El Salmón, en definitiva, no es más que un pescado.