El clasicismo de Antonio Luque

Lo que sigue es el texto original de un profile sobre Antonio Luque que escribí para la Inrockuptibles y que en la edición impresa quedó como unos fideos pasados.

1.

Es 1994 y Kramer, el productor que inventó la nocturnidad de Galaxie 500, hace sus trucos sobre las primeras canciones de Sr Chinarro, que es una banda y no un señor. El señor Chinarro original existió: era el Javier Portales de Gaby, Fofó, Miliki y derivados, quien daba el pie para que los payasos hicieran su gracia. Buenos pies, malas gracias. Una vez procesadas por el trabajo del productor estrella en su comodidad neoyorquina, las canciones salieron como el primer disco llamado como la banda y como el actor de la tele: Sr Chinarro. Es – atención coleccionistas- el primer disco de Acuarela, el sello que armó Jesús Llorente, periodista de la Rock de Lux, para que el proyecto Chinarro existiera. Quizás no fue tan así, pero es un buen mito el del periodista que decide inventar su propio objeto de crítica, pasar por arriba del cerco.

2.

Antonio Luque es Antonio Luque. El núcleo de vida dentro de Sr. Chinarro. Y es quien dibuja puertas clásicas en el laberinto indie por donde pasa lo singular de las canciones de Chinarro. Luque siempre está atento a decir algo en las letras. A veces una imagen risueña (“La escultura aburrió hasta al bueno de Charles Baudelaire, que nació el día de mi madre”, El gato de S.), a veces una ironía (“¿Te sientes punkie con tus plumas Falcon Crest? Te compro los domingos tu periódico en ingles”, Ángela), otras, declamaciones poéticas (“Tú, mi aguja en el pajar, pides incendios, pones ramas en el nido ¡Y estás borracha!”, Peteneras). ¿Qué es lo que hace que una idea vaya a una letra y no muera en su primera noche de existencia? Dirá Luque: “Si han sido parte de mi vida de algún modo todas las ideas tienen su sitio. Lo difícil es averiguar cual. Ahí es donde interviene, con suerte, la inspiración o la voluntad de dar un orden a lo que no lo tiene.

3.

Luque nació en Sevilla pero la dejó. Argumenta: “Sevilla. Su color especial. Hoy tienen allí 46 grados. Por eso me vine a Málaga hace diez años. Necesito el mar cerca. Es incomprensible que tantas personas no lo vean a diario”. Ese origen andaluz lo ha llevado a hacer migas con Los Planetas, la banda granadina creadores del flamenco shoegazing, que cargan con la paradoja de ser la mejor banda indie en cuanto a estética y corazón, pero que siempre han sacado discos para una disquera grande. En el 2005, Los Planetas abren un sello híbrido, El Ejército Rojo, y editan El Fuego Amigo, producido por J de Los Planetas y con Enrique Morente de invitado. Sus efluvios cantaores hacen sobresalir El Rito en un disco que tiende a colgarse del travesaño para aguantar un cero a cero radial.

¿Qué es lo que da unidad a un disco? ¿Es el recorte temporal? ¿Es un sesgo estético? ¿Cómo hace Luque, que construye canciones tan singulares, tan autónomas, para que los discos no sean “Lo mejor de Sr. Chinarro en el último año”? Luque da un indicio. “Si una canción se va en general del tono del disco, en particular por su letra, va fuera, aunque el hecho de ser de la misma época o de grabarse en el mismo estudio le daría su familiaridad con las demás”.

4.

El Mundo Según es el disco que sigue. Por un lado confirma el quiebre de El Fuego Amigo, y por otro, sale a atacar. Es un disco ideal para hacerse fan, aunque no, porque Antonio Luque no es un artista de fan club, se desmarca de las identificaciones necesarias a ese fin. Por momentos evoca juventudes con distancia irónica y de repente, se derrama una abundancia kitsch. El Mundo Según nos deja con el “Garp” en la boca. Un homenaje interruptus a la novela dramática de John Irving. En este sentido, Luque se monta en una tradición del pop español en cuanto a usar referencias culturales como parte natural del estado de ánimo de una canción (Amiel y Warhol en El Eterno Femenino de La Mode, o, ya en otro registro, las precisas citas farmacéuticas de Berlanga -“Yo que para ti sólo fui paracetamol”- Traición). En Del Montón, el hit del disco, Luque canta “Yo miraba el castillo y me creía Franz Kafka” y lejos de banalizar al torturado checo, lo resignifica hacia un lugar más esponjoso, mas aireado: bailable.

Luque publicó un libro con dos relatos largos (Socorrismo, Alpha Decay, 2009) y una novela (Exitus, El Aleph, 2012). “Unos editores leyeron unos escritos que colgué en alguna red social y algún blog y me animaron. Hace falta valor, desde luego”. Sobre su hábitos literarios, dirá: “Prefiero leer antes todos los clásicos. Es una de las grandes diferencias con la música, donde prefiero estar a la última, digamos. Leo Moby Dick ahora. Ya ves qué tarde. ¿Cómo ponerme con alguna novela de moda en la actualidad? No tendría perdón de dios”. No es por contradecirlo, pero es ese clasicismo lo que ordena sus canciones también, lo que las salva de quedar atrapadas en el espejismo de la época.

5.

En el 2013 apareció una noticia muy rara. Dan Bejar, el mejor New Pornographers, el que saca discos brillantes como Destroyer, había grabado un EP con cinco canciones de Sr. Chinarro. Parecía un chiste, un mash up onírico, sin embargo fue realidad. Five Spanish Songs salió por Merge ese año. Cuando se rasca un poco, se sabe que Dan es Daniel y que su madre es una maestra española. Aun así, el impacto en el micromundo de los que gustan de Chinarro y Destroyer fue potente. Bejar eligió canciones de todas las épocas y las reversionó en formatos que a veces funcionan y a veces no. Hay otra curiosidad con este encuentro. Los dos artistas se llevan dos años de diferencia y si uno ve una foto de Bejar en la época de la grabación, el parecido físico con Luque es sorprendente. Si fuera el comienzo de una película de Brian de Palma en los setentas, es para preocuparse.

Luque dice que escuchar sus canciones, cantadas por el canadiense fue “como ver a una ex novia besándose con otro, por la parte peor. Orgullo y alegría por la parte mejor. Extrañas pero buenas sensaciones, en general”.

6.

Veinte años después de aquellos inicios de pureza indie, hoy Sr Chinarro es un proyecto que alcanza velocidades vertiginosas. Ha sacado cuatro discos en cuatro años. Presidente (2011), ¡Menos Samba! (2012), Enhorabuena a los cuatro (2013) y Perspectiva Caballera (2014), que inaugura su sello propio, VEEMM. Cuenta que editará “lo que pueda. No es mi intención crear una gran infraestructura, es obvio, pero la que hay puede facilitar las cosas a artistas que me interesen por alguna razón”.

En este punto hay una pregunta que se impone: ¿Cómo enfrentar el riesgo de que la aventura inicial se transforme en una rutina de componer, grabar, editar, salir de gira, tener que contestar preguntas, etc? En definitiva, ¿qué es lo que motiva a esta altura de la vida/carrera? Y Luque responde: “me gusta hacer canciones. Cuando lo consigo me siento capaz de arreglar un mundo. ¡Y sin meterme en política! Los estudios de grabación me encantan, adoro la sensación que se tiene trabajando en ellos. Viajar es menos bueno para mí, aunque hay gente que se vuelve loca con tal de ir y venir con su maleta no importa a dónde. Responder preguntas es un buen ejercicio por si algún día tengo que ir a un juicio. ¡Espero que no ocurra!”.

7.

Algunas canciones de Sr Chinarro anclan en el cuerpo. Un niño de 3 años puede pedir que vuelva a sonar “Del montón” como parte del descubrimiento del desparpajo motriz. La distorsión de “El destino turístico” sirve como una solución temporaria, cuando los heraldos de la incomunicación amorosa se hacen presentes. “Ni lo sé, ni lo quiero pensar” puede ser un espacio de comodidad al salir de un hospital.

8.

Un concierto de Sr Chinarro en el país era un casillero vacío que finalmente se tildará este mes, con shows en Buenos Aires, Córdoba y Rosario. A la hora de la pregunta narcisista autorreferencial, apareció el fútbol. ¿Qué referencias tenés sobre Argentina, más allá de Carlos Timoteo Griguol dirigiendo al Betis a principio de siglo? Reirá: “Jaja, hace tiempo ya de eso. Voy a un restaurante argentino siempre que puedo. Me encanta la carne, el chimichurri, el mantecado ese… ¡Tengo miedo de volver con kilos de más!”. Que aprenda, Morrissey, se puede ser clásico y hedonista.///

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Una hora de canciones brillantes de Chinarro aquí:

http://t.co/nV1LDoXeu9

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