107 Faunos: Neón en la selva

107 faunos Neon en la selva

 

Hace 10 años, la primera canción del primer disco de los Faunos hablaba de volver  leer a Panchito y de recordar los días dorados antes del final.

Se evocaban esos días dorados  no desde un presente opaco, beige, sino que se lo hacía antes del final.Nostalgia y Apocalipsis.

En ese primer disco, que es para mi gusto el más interesante de su generación, había hermosas canciones de melancolía gozosa. Sobre la pila de cadáveres de músicos resecos (la primera y segunda generación del rock nacional) y muertos recientes, entregados al deshilachamiento  o la vida dentro de la snowball del mercado, Laptra y los Faunos en particular, aparecieron con una certeza festiva impensada.

Mientras los Faunos recuperaron el cencerro y la desafinación para el bien, los Babasónicos, por comparar con alguien de la generación anterior, se ajustaban a su sonido internacional, su resignación a ser template.

Ese 2008 los Faunos cantaban  “No sé cómo entender la libre competencia ni el mercado laboral ¿El fracaso de los otros es un triunfo tuyo? / Pero hay algo que sé muy bien:
saltás con el A y disparás con el B.”

Los Babasónicos estaban en “Si te llevo de favor / Me prometes que esta vez / No vas a arruinar la fiesta / Oh-oh-oh-oh-oh / Oh-oh-oh-oh-oh / Apretado microdancing /No esperes nada de mi”

Al tiempo que los discos del año eran cosas insoportables, como Tv on the radio (lo que sería un disco del zolpidem si el fármaco pudiera tocar la guitarra) o cosas perfectamente decodificadas por los periodistas (Banda de Turistas), los Faunos cantaban “Me gustan los helicópteros./ Me gusta que pase más de uno por sobre mi techo, /de noche. /  Sé que el caos vendrá precedido por ellos; / en mi lecho me relamo cuando escucho cómo giran / las hélices atronadoras./ Y veo un campo de margaritas ardiendo, / y veo tu sonrisa, y el sol cae detrás, y todo se apaga.”

 

Diez años después, luego de perderse y reencontrarse  varias veces. La película / El Tigre de las Facultades. Músicos incidentales de la poesía de Casas, Los Planetas dedicándoles un tema (muy feo, hay que decirlo) y quedando agazapados mientras El mató, Bestia Bebé y Las Ligas saltaban.

Hoy los Faunos sacaron un adelanto de un nuevo disco. Neón en la selva se llama la canción. La primera vez que la escuché fue hace unos días en un recital dado en un ballroom abandonado de pinotea y espejos, arriba de un super chino en Colegiales. Ese día, antes del show, mientras unos jóvenes repetían rituales que ya me son ajenos, con el Gato hablábamos de literatura argentina contemporánea como quien habla de fútbol. “Me encanta Romina Paula, Agosto es mi libro favorito” (él) , “no lo leí, la del viejo que se muere me sorprendió, pensé que iba a ser malísima” (yo). “¿Busqued?” (él). Dejamos un silencio como respuesta. “Tenés que leer a Falco y Lamberti” (yo). El Gato me recomienda mil poetas platenses. Minutos más tarde, cantaba “Viento de la nube negra / el aire como plumas me toca/ atrapado en el momento”.

Y vuelven a ponerme la piel de gallina. Como me pasaba siempre que escuchaba Pequeña Honduras. Al terminar el show, hay un entusiasmo melancólico en el aire. No soy del saludo postshow, por vergüenza propia y ajena. pero fui al encuentro del Gato y le dí un abrazo.

 

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