Entre el sabor y el saborizado

2012 (saborizado)

Hace unas semanas, hubo muchos críticos molestos por The Artist. Algunos porque “una película en blanco y negro en el 2012″. Otros por ” y muda!”. Otros porque era un homenaje a la industria sin mucho más que eso, casi como la consecuencia de una reunión creativa donde todas las diferencias se nivelan hacia abajo.

Se dió en los días previos, incluso, una especie de tensión contra el bodriazo de Spielberg que cuenta las aventuras de un caballo y su dueño en la Primera Guerra. Un canto a la humanidad melodramática (Dickens for Dummies) que ahora es reivindicado como “cine con mayúsculas”.

Sin embargo, en un contexto de “ver las películas candidatas al Oscar”, The Artist ofrece algo. Un detalle en el guión, una intención. Habla de cambios en el paradigma del entretenimiento justo cuando está cambiando otra vez. ¿Qué tenía para decir el telefilm del casi viudo hawaiano que hizo Payne? ¿Y el licuado de Melies de Scorsese? (1).

Pero bueno, ganó el Oscar y ahí quedará. No mucho más. Como Slumdog Millionaire, el saborizado bollywoodense hace unos años.

 

62 años antes (sabor)

Sunset Blvd. 1950. Billy Wilder. Una historia en blanco y negro de verdad. Luces y muchas sombras. Una estrella del cine mudo que vive aislada en una mansión. No hay un perrito simpático, sino un chimpancé muerto. No hay una estrella ascendente, todos van en picada. Aparece Buster Keaton jugando al Bridge. Bucea el desecho de la Industria: la gente se muere y mata. No ganó el Oscar (perdió contra una de Bette Davis)

 

El salmón es un color

Hace poco, en un contexto que no viene al caso ahora, alguien dijo ” antes el salmón era un pescado, ahora es un color”. Puede ser que the Artist sea el color salmon de Sunset Blvd. O que Hugo sea el clight de Melies.

Tambien es posible que en 1950 alguien viera Sunset blvd y dijera “esto es lo que hizo X en Y”. El problema con rascar desde arriba hacia las profundiades de lo original es que llega un momento en que las capas se pegotean. Por eso, poniendo en relación The Artist con Sunset Blvd sólo por el tema que trata y el acercamiento estético mas grosero, mejor dirimir la cuestión sobre sus valores en dos capturas.

 

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(1) Hugo se viste de homenaje, pero termina siendo parodia. La escena de los maquinistas, el loop utilizado en la entrega de los Oscar para representar a la película, traía a “La bête humaine” a una fiesta superficial y ajena, como si a Baudelaire lo ponés a leer poesía en el Rojas.

 

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