Rockeros Kevinstonianos (Una incursión al mundo de las FM)

1. Hace unas semanas iba en un taxi de noche y en la radio había un programa que  ocupó  unos 10 minutos (casi todo el viaje) en un diálogo entre un locutor canchereando estilo Kevingston, otro forzando un sentido sexual a todo, y una chica que histeriqueaba muy torpemente (“no tuve tiempo de pasar por casa. Sí, me cambié la ropa interior, si es lo que se están preguntando” ) .

Para cuando me bajaba, de fondo sonaban Las Pelotas y los 3 hablaban de twitter (“yo tuitié eso hace dos meses”, “si decimos al aire tu tuit de anoche!”, “jajaja”).

2. Por esas cosas de la vida (en este caso la salida del libro Pequeños Gigantes de BSM), fuimos a la nueva radio de Pergolini que está en el primer piso de lo que era El Teatro (y mil nombres más) en A. Thomas y Lacroze.

Nos hacen pasar. En la escalera hay un empleado limpiando vidrios y sacándole lustre a la baranda. Aparece una chica que nos atiende con cara de que somos testigos de Jehová que venimos a dejar la Atalaya. En un supermonitor, tienen puesto Fox, con  una película doblada.

Viene  el productor y nos trata muy amablemente: nos da charla, comenta el partido de River que está en la tele, y pregunta cosas sobre el libro que anota en una hoja clipeada sobre una tabla.

El programa no tiene nombre.  Lo conduce un locutor que viste remera negra con un estampado en versión rockera de catálogo de supermercado. Lo secundan otros dos que acotan cosas (cómo va el partido de river, etc).

El conductor habla de su resfrío y parece un ferviente devoto de la transgresión pueril. Una “conversación con una oyente” (es exageradísimo hablar de conversación) lo tiene 10 minutos rebotando alrededor de “vení a limpiar el baño de hombres, que está sucio lleno de cloro” y cosas por el estilo.

Pasan un tema de No Te Va Gustar (el nombre de banda  más certero del mundo), luego sortean entradas para un show de Carajo en San Miguel. El productor habla por teléfono con quien parece el manager de la banda, ofrece que salga alguno de los músicos al aire pero sin suerte. Todo el tono es de amabilidad.

Pasan el peor tema de Oasis y luego viene el espacio para hablar del libro. El conductor lee el papel que le alcanza el productor y pregunta sin ninguna intención de escuchar la respuesta. Uno de los laderos, habla de la Copa No Fifa, intentando chapear. Le contestan que acaba de terminar la última, con vitoria de Kurdistán. Retruca : “incomprobable lo que dicen” (?).

Rápidamente cierran el espacio (duró menos que la conversación con la chica que querían que les limpie el baño) dejando escapar la chance de hablar de las mil cosas divertidas y geniales que surgieron en estos 2 años de BSM (como cuando Jorge se infiltró en el congreso de la UEFA en Estambul y le dijo a Platini que sacara el off side, o cuando Fran viajó a la India al mundial de Kabaddi).

El amable productor no escuchó la nota , estaba arreglando otra con un hincha de Patronato para cuando terminara el partido.

Estábamos por irnos cuando Lunati le da un penal a River. Nos quedamos a ver el penal. Faltan 5 minutos para que termine el partido. Alguien dice “nos podemos quedar acá a ver el final?”. La chica que nos había recibido al principio dice “disculpen, pero como hoy tocan los Babasónicos acá abajo, el ambiente está…. otro día no hay problema pero hoy…” (sigue pensando que somos testigos de Jehová).

Así que amablemente nos despiden ni bien el Chori erra,no sin antes hacer un intento de que les dejemos otro libro gratis. Salimos al frío y decidimos enterarnos el resultado del partido en la casa hacia donde vamos a merendar.

3. De la visita promocional a Vorterix, conseguimos 2 seguidores nuevos en twitter (el productor y el que mencionó el torneo No FIFA). Nadie compró el libro ni entró a la página. Alguien nos dijo “ustedes le hicieron promoción a la radio”.

4. Hay un rock kevingstoniano. Una estética que incluye un discurso chatísimo y aburrido, basado en interacciones de adolescentes tontos (como si el mundo fuera dominado por los más boludos de la clase, eternizados en ése momento de apogeo: la  secundaria).  Y va de la mano de música igual de aburrida, grabada sin sangre, sin intención de provocar nada más que un consumo obediente. Pero también, el estilo de vida rockero kevinsgtoniano tiene un componente de garquez muy importante. Tratarte con amabilidad, pero reducirte a que te están haciendo el favor de “promocionar tu libro”, haciendo preguntas de programa infomercial de cable. No hay forma de romper esto. En cuanto se mencionan países asiáticos, del otro lado vuelve un “no sé si hablas de países o elementos de la tabla periódica”. El  rockero kevingstoniano tiene terror a lo desconocido. Todo lo tiene que reformular en su imaginario. No tienen sentido del humor, sólo pueden acceder a la risa a través de la comicidad escatológica. Y desde su espacio de micropoder, no te deja ver el final del partido en donde River capaz no asciende. Supone que ya es un abuso de tu parte: encima que te permiten promocionar el libro, te queres quedar 5 minutos más?.

5. Bueno, Zizek hace poco hablaba de todo esto.

Advertisements