Lo popular

En estos días se dio un intercambio super interesante entre Bruno (@brunoimlnam) y Amadeo (@kingmob84), dos viejos conocidos de virtualand.

Todo comenzó con el clásico (intenso, magnánimo, excelso) posteo de Amadeo en El Baile Moderno  sobre lo mejor del año.

En medio de la amable discusión, Amadeo dijo: “me parece un signo de enorme arrogancia asumir que no hay intención en algo solo porque es popular. hay una enorme intención! hay un propósito! hay una ingeniería! o al menos así lo veo yo.”

Y yo me metí a provocar: “Popular es una categoría arrogante, en todo caso. Estamos hablando pre Apocalípticos e Integrados y esas categorías ya fueron.”

Amadeo: “por qué sería arrogante?”

Ésta es la respuesta.

1) ¿Qué hace popular a lo popular?

Hay una idea popular que tiene que ver con la estética. Un artista logra popularidad (por ahora pensemos eso como un éxito cuantitativo) y cualquiera que imite esa estética podria ser nombrado como popular pero ya sin el rasgo cuantitativo. En el folklore se da mucho la idea de artista popular sin éxito cuantitativo, definido popular por la sombra de algún éxito de otro árbol.

Se abren dos versiones de lo popular: a) la música que pertenece (produce y consume) al pueblo como idea de identidad quimérica de una masa humana honesta y precarizada pero con superioridad moral y b) Popular es éxito cuantitativo y punto.

2) ¿Qué es vender mucho hoy?

Esos millones de clicks que hoy se piensan como el equivalente a los discos vendidos, ¿son sinónimo de “popularidad”? No se puede negar un éxito de nicho etario en esos números, pero los padres de niñes en primera infancia  sabemos que si netflix tirara estadisticas anuales, diría que Peppa Pig tiene 500 reproducciones y La Balada de Buster Scruggs una mísera reproducción partida en diferentes momentos aislados.

Entonces, ¿cuánta gente hay detrás de esos clicks? ¿Unos pocos adolescentes intensos viviendo el microclima de la identificación o millones de curiosos que quieren escuchar lo nuevo? Ni lo uno ni lo otro, pero más lo uno.

Así, habría que sacar el índice “Clicks/personas” para saber realmente si se es popular en cuanto cantidad de personas. Seguro hay gente dedicándose a eso y cobrándole a alguien. Apoyamos desde aquí esa patente de corso.

3) La amplificación de la imagen como motor de popularidad

Antes de escuchar un mísero lugar común de Duki, me lo había cruzado todas las mañanas en un cartel de la calle, en la tapa de la RS, en un comentario de mi hermano (“estuve hablando con el manager del Duki”), Duki acá, Duki allá. Duki Brahma. Duki “gato siamés” como le escribió alguien al cartel. Para cuando lo escuché, ya estaba aburrido. Y él, curiosamente, también sonaba aburrido.

En el consumo cultural de hoy, como en la naturaleza, la imagen llega antes que el sonido.

4) Lo popular como el hilo de plata que une la historia tradicional

La mona es popular. Mercedes Sosa era popular. Bueno, Gardel. Todos esos murales de mierda del rock nacional que enchastran el buen gusto y las paredes de la ciudad de Buenos Aires, son populares (Charly, Fito, el Flaco…todos sobrenombres, todos personajes de una gran telenovela donde no hay oscuridad, ni tensiones:  la ilusión infantil de la hermandad del diminutivo y el apodo antropomorfo). Se llega a una idea de lo popular que es saber más el nombre que la obra. Hay mucha más gente que sabe quien es Spinetta que sufrientes escuchas de sus discos ¿por qué es popular Spinetta y no Melero? Mi hipótesis es la del personaje de Gardner en Desde el Jardín. El éxito del artista popular es ofrecer una versión para cada uno. Cuando se es popular, aun cuando no existiese un pensamiento, se lo inventa ¿De qué otra forma se lo estima a Spinetta en círculos de agrupaciones de DDHH cuando el mismísimo artista apoyaba la pena de muerte para los pibes chorros?

Esta intención de nombrar popular algo que remite al “ser argentino”, es la parte que más se rompió cuando cualquiera que aparezca en la tele por más de unas semanas ya es más “conocido”. Pero momento: ¿“conocido” = “popular”?

Son categorías raras porque están determinadas por la foto de los tiempos. Ahí tenemos a Marley. El Marley conocido es el padre de Mirko. El Marley popular es el que mató la CIA inoculándole cáncer en un partido de fútbol.

Los conocidos van y vienen y ya no pueden sostener el peso de una identidad. Ese peso hoy no está. Ni siquiera la muerte prematura, un truco que no fallaba hace unas décadas, hace a un artista popular.

Otra forma de verlo es como una diana en donde en el centro está el grupo de personas identificadas con el artista popular, el que lo clickea muchas veces, que va a sus shows, que sabe y cada vez quiere saber más de él. Fuera de ese núcleo duro están los que lo conocen por conocer a uno de ese núcleo, el segmento “amigos de amigos”. El tercer círculo es el de los que se topan con los amigos de amigos y se enteran por curiosidad o insistencia. Ya no conocen la obra, sólo la imagen o el rasgo con el que se da a conocer (“el hijo de…”, “uno que hace…”, “el que dijo que…”). Ya en un lugar más alejado están los a que a veces escucharon hablar del artista pero que en el fondo les chupa un huevo.

El tamaño de esa diana mide la popularidad. Cuanto más penetrancia centrífuga, más “popular”. Pero, y ahí está el chiste, no siempre se da, aun cuando exista un buen núcleo duro en el centro, aparecen otras barreras que impiden el paso hacia lo popular (rechazo de códigos estéticos, círculos religiosos -ahí están los grupos evangelicos llenando estadios-, etc).

Todo ese movimiento se tamiza con el tiempo. Cuanto más tiempo se sostenga la radioactividad, más mutación de “conocido” a “popular”.

El artista popular queda como un actor de la historia. El artista conocido, como un actor del mercado. No son categorías excluyentes, muchas veces se incluyen, pero muchas no.

5) La arrogancia

Llego a lo que disparó todo esto. Ya estaba ahí: un posteo sobre esto ya es suficiente arrogancia ¡Otra que bailar la arquitectura! El problema es que uno pertenece a una red de goces que incluyen el divague intelectual en vez (o mejor dicho, a la vez que) menear el culo al ritmo del sonido gordo ¿Cómo describir todo lo de arriba con el cuerpo? Imposible. Tan imposible que sigue siendo necesaria la voz para poder bailar. No hay hit popular instrumental. Hubo en su momento, pero la voz es fundamental, por más que la letra sea una descripción obvia de los marcos de disfrute (“Sí, sabes que ya llevo un rato mirándote/

Tengo que bailar contigo hoy”)  o una rumiación absorta (“Paso mucha’ noches pensándote

Yo no sé ni cómo ni cuándo fue”). No hay en las letras de los hits populares nada que sea disruptivo, más bien es una lección de memoria de las condiciones de vida actual. Depende de qué lado de la cinta de moebius se agarre, pueden ser la repetición de lo obvio (el clon hablando) o el mensaje original (los aparatos ideológicos actuales).

En resumen, es arrogante la categoría popular  porque tiene una impronta cualitativa y no cuantitativa, porque se dice desde un lugar diferente (por eso se puede ver) y porque funciona en dos dimensiones complicadas: a) la distancia empática (“este trapero que habla de consumo e imagen en realidad es un revolucionario que está generando una incomodidad resaltando los efectos salvajes del capitalismo tardío”) o peor, b) la distancia tilinga que se cree aristócrata por escuchar otras mierdas consolidadas como tesoros (“yo no escucho esa mierda de ahora, a mí dame algo bueno: Led Zeppelin, Queen, los Beatles” -O Neu!, The Fall y Pere Ubu, en este caso da igual-).

6) Ya otro lo dijo antes, mejor

Entre Hildegarda de Bingen

y las chicas que cantan lo de My Chemical Romance

mientras esperan en la puerta de El Corte Inglés …

Hay un juego

de prefiguraciones y reflejos,

Hay un hilo secreto,

e invisible de tan fino,

Porque lo viejo es lo nuevo

y lo culto popular.

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107 Faunos: Neón en la selva

107 faunos Neon en la selva

 

Hace 10 años, la primera canción del primer disco de los Faunos hablaba de volver  leer a Panchito y de recordar los días dorados antes del final.

Se evocaban esos días dorados  no desde un presente opaco, beige, sino que se lo hacía antes del final.Nostalgia y Apocalipsis.

En ese primer disco, que es para mi gusto el más interesante de su generación, había hermosas canciones de melancolía gozosa. Sobre la pila de cadáveres de músicos resecos (la primera y segunda generación del rock nacional) y muertos recientes, entregados al deshilachamiento  o la vida dentro de la snowball del mercado, Laptra y los Faunos en particular, aparecieron con una certeza festiva impensada.

Mientras los Faunos recuperaron el cencerro y la desafinación para el bien, los Babasónicos, por comparar con alguien de la generación anterior, se ajustaban a su sonido internacional, su resignación a ser template.

Ese 2008 los Faunos cantaban  “No sé cómo entender la libre competencia ni el mercado laboral ¿El fracaso de los otros es un triunfo tuyo? / Pero hay algo que sé muy bien:
saltás con el A y disparás con el B.”

Los Babasónicos estaban en “Si te llevo de favor / Me prometes que esta vez / No vas a arruinar la fiesta / Oh-oh-oh-oh-oh / Oh-oh-oh-oh-oh / Apretado microdancing /No esperes nada de mi”

Al tiempo que los discos del año eran cosas insoportables, como Tv on the radio (lo que sería un disco del zolpidem si el fármaco pudiera tocar la guitarra) o cosas perfectamente decodificadas por los periodistas (Banda de Turistas), los Faunos cantaban “Me gustan los helicópteros./ Me gusta que pase más de uno por sobre mi techo, /de noche. /  Sé que el caos vendrá precedido por ellos; / en mi lecho me relamo cuando escucho cómo giran / las hélices atronadoras./ Y veo un campo de margaritas ardiendo, / y veo tu sonrisa, y el sol cae detrás, y todo se apaga.”

 

Diez años después, luego de perderse y reencontrarse  varias veces. La película / El Tigre de las Facultades. Músicos incidentales de la poesía de Casas, Los Planetas dedicándoles un tema (muy feo, hay que decirlo) y quedando agazapados mientras El mató, Bestia Bebé y Las Ligas saltaban.

Hoy los Faunos sacaron un adelanto de un nuevo disco. Neón en la selva se llama la canción. La primera vez que la escuché fue hace unos días en un recital dado en un ballroom abandonado de pinotea y espejos, arriba de un super chino en Colegiales. Ese día, antes del show, mientras unos jóvenes repetían rituales que ya me son ajenos, con el Gato hablábamos de literatura argentina contemporánea como quien habla de fútbol. “Me encanta Romina Paula, Agosto es mi libro favorito” (él) , “no lo leí, la del viejo que se muere me sorprendió, pensé que iba a ser malísima” (yo). “¿Busqued?” (él). Dejamos un silencio como respuesta. “Tenés que leer a Falco y Lamberti” (yo). El Gato me recomienda mil poetas platenses. Minutos más tarde, cantaba “Viento de la nube negra / el aire como plumas me toca/ atrapado en el momento”.

Y vuelven a ponerme la piel de gallina. Como me pasaba siempre que escuchaba Pequeña Honduras. Al terminar el show, hay un entusiasmo melancólico en el aire. No soy del saludo postshow, por vergüenza propia y ajena. pero fui al encuentro del Gato y le dí un abrazo.

 

¿Obras o chorizos?

Hipótesis

Hablando con dos amigos, que además son músicos y productores, uno de ellos planteaba que la industria de la música era necesaria para que existan los artistas de culto. Si no existieran los artistas que venden millones de discos y provocan terabytes de “contenidos” diarios, no se podría tener en cuenta el hacer música como un hecho artístico. Si la industria del entretenimiento adoptara la colocación de membranas como un arte, alguien que coloca membranas magistralmente, sería reconocido como un artista, pero como no existe, la colocación de membranas pasa sin pena ni gloria. Entonces, decía, el tipo que hace una basura pero sostiene la industria, es vital para que ese artista escondido, más comprometido con una acto artístico que con un producto, tenga la chance de ser descubierto o escuchado en algún momento. La industria le marcaría las coordenadas para que su acto se defina por dentro (chorizo) o por fuera (obra).

 

Una puesta a prueba

En 1966 Seymour Stein y Richard Gottehrer invirtieron 10 mil dólares para armar Sire Records.

Stein trabajaba en Billboard. Gottehrer era músico.

Sire es el sello donde grabaron casi todos los del CBGBs (Gottehrer produjo varios de esos discos), y un amplio abanico de artistas que va de los Deviants a Madonna.

Después la venden a Warner, etcétera.

¿Hay un hilo que une al artista que hizo “Death of a dream machine” https://www.youtube.com/watch?v=TEWqNYBBM_0 con la que interpreta “Into the groove”?

Sí. El dinero salió del mismo lugar y, sobre todo, fue al mismo lugar. Industria. Colocar membranas.

Pero además, Clive Muldoon, que era parte de los viejos Deviants, es el autor de “Ray of Light” (que en su momento bautizó “Saphire”).

Producto y obra unidos por un hilo verde.

Hay muchísimos ejemplos de este efecto derrame.

Cobain, de afligido en su habitación a la fama, tapa de RS con remera de Daniel Johnston, documental de Daniel, reedición de sus discos, Daniel Johnston toca en Buenos Aires. Sin la tapa de la Rolling Stone, no hay Daniel Johnston en Buenos Aires.

 

¿Obra o chorizo?

Es una discusión que estaba muerta después de Warhol pero ahora resucitó como zombie. ¿Qué define a una obra? ¿Es la técnica con que se hace? ¿Es el momento en que sale? ¿Es el momento en que se compone? ¿Es la ropa que usa el músico?¿Es un valor bajo en el índice edad del artista / convocatoria?

Bourdieu plantea dos lógicas en los modos de producción y circulación del arte.  Una lógica “anti económica”, que rechaza lo “comercial” y el beneficio económico a corto plazo “Esta producción  no puede reconocer más demanda que la que es capaz de producir ella misma”, el beneficio económico, en todo caso, está pensado a largo plazo, cuando luego de una acumulación de capital simbólico como capital económico negado, hace crecer las arcas de la legitimidad y termina constituyendo un crédito, una garantía. Obra.

 

La otra lógica es opuesta. Otorga la prioridad a la difusión, al éxito inmediato y temporal. Se ajustan a la demanda preexistente de la clientela y dentro de formas preestablecidas. Chorizos.

Si pensamos el pop/rock actual, estamos en un momento en que el paso del tiempo hizo que ese capital acumulado en la primera lógica por algunos pioneros artísticamente más puros, creció en el mercado comercial actual. Velvet Underground es un ejemplo paradigmático de eso. Ni hablar del punk o la macedonia del reggae.

El tiempo, en definitiva, lleva todo al chorizo. No es bueno ni malo: ocurre.

Ahora, el tema es si dentro del  ordenado catálogo de símbolos del pop/rock hay lugar para artistas de la primera lógica cuando esos signos de ruptura e independencia se volvieron “demanda preexistente”. Y eso ocurrió hace mucho, mucho tiempo. El extraño del pelo largo sólo pareció extraño un par de meses. Después eran los mismos pelilargos chorizos quien cantaban lo de “extraño” intentando quedarse un rato más del otro lado de la frontera artística. Lo cantaban en un película para las viejas. El tipo común de pelo largo.

Obra o chorizo. Experimento:

1) Escúchese al artista de la tapa de The Wire (https://www.thewire.co.uk/issues/y=2017) , inrockuptibles (https://losinrocks.com/) , Rolling Stone ARG (http://www.rollingstone.com.ar/2099055-rolling-stone-238) , cualquier disco con buen puntaje de Pitchfork (https://pitchfork.com/best/) o el CD de la RockDelux (http://www.rockdelux.com/archivo/p/rdl368-Enero-2018.html).

2) ¿Tuvo algún instante de excitación, perplejidad o éxtasis? (si la respuesta en “no”, pase a la pregunta 4)

3) ¿Qué elemento produjo esa sensación? (pase a la pregunta 5)

4) ¿Se emboló? (si la respuesta es “sí” abandone el experimento por algo mejor)

5) ¿Es un elemento nuevo o uno viejo puesto en otro contexto?

6) ¿Puede ubicar otro momento artístico que le haya generado la misma sensación? ¿En qué etapa de su propia vida?

 

Guns ‘n’ Rosebud

Hay chorizos con conciencia de clase que viven su momento y disfrutan de ser un embutido en un mundo de embutidos. No resisten ningún análisis, excepto el bromatológico.

Hay otros que son chorizos mas cuidados, hechos de materiales buenos, atados con maestría, ricos al plato. Son chorizos en cuanto a la serie y la poca variación entre uno y otro. Se ofrecen a la demanda existente más que nunca (“lo nuevo de…”, “el último de…”) y su juegos con la diferenciación de lo anterior son superficiales (pensemos en “La síntesis O’Konor”: se habla de la espada de la tapa, del lugar donde se grabó, pero sin esa información “diferencial”, es otro disco de El Mató y listo, con todo lo bueno y lo malo de eso).

 

Pausa.

Pero,  ¿qué “obra” nació como obra y no como “chorizo cuidado”?

Si uno piensa en las grandes “obras” del poprock, no son más que chorizos de su época elevados a esa categoría por el paso del tiempo y el anclaje emocional biográfico de los escuchas. La obra y el chorizo  van jugando una dialéctica de legitimación/hastío a lo largo del tiempo.

Petsounds: chorizo (1966), obra (1968), chorizo (80s), obra (90s), chorizobra (hasta la fecha)

Zooropa (¿se acuerdan?): Obra cuando salió, chorizo bombón ahora.

 

Play.

Parte del mecanismo que transforma un chorizo en obra tiene que ver con el tiempo y el contexto. El chorizo tiene que ser olvidado, humillado, prohibido, para poder aspirar a ser obra. El camino del héroe del embutido. Y tiene que haber prendido emocionalmente en algún momento biográfico disruptivo (adolescencia, infancia, o cualquier otra pérdida). La pérdida, en definitiva es el espacio que necesita el chorizo para desarrollarse obra.

Los Beatles, por ejemplo. Más de allá del aburrido acuerdo colectivo, sobrevivieron como obra por la pérdida de la carrera justo a tiempo, antes de los 70s. Fueron chorizos al comienzo pero se elevaron a obra cuando dejaron de tocar en público y “perdieron” el guión de las bandas similares.

Stop.

Pasatiempo para el verano: ordenar en columnas obras/chorizos las discografías de Bowie, Guided by Voices, Sunn o)) y Diego Torres.

Luca Bocci – Ahora

Entre el cacareo del gallinero social de fin de año, un cloqueo se abrió paso con la estridencia del microclima. “Luca Bocci”, decían las ponedoras. Lucacacacacará Bochi.

“¿Quién es Luca Bocci y por qué todos en Argentina hablan de él?” dice una nota de Vice México. La bajada describe “una de las voces más brillantes” (sic). El primer párrafo nombra a las “décadas del 80 y 90” y a: “Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, Andrés Calamaro, Soda Stereo y Gustavo Cerati.”

Pareciera que a la pregunta del título, el artista responde “Soy el lugar común que quieras que sea”. Artista de la coyuntura.

El periodismo cultural en general, y el de poprock en particular, se asemeja al sorteo del mundial. En un bol, los nombres consagrados, los cabeza de serie. En otros, los nuevos exponentes (dentro de esquemas estéticos reconocibles por los escribas). La dinámica de las redes sociales y el flujo de influencias eligen el lugar en el grupo. Que no se malinterprete: no es que circule dinero para hablar de un artista, aunque eso a veces pase, lo que funciona es la imposibilidad de un periodista o sus descendientes, los miembros activos de redes sociales, de “quedar mal”, el miedo, el terror, de no comprender el zeitgeist.

Así, el disco de Luca Bocci que a alguien de mi generación le parece un cosplay de la Mega, a las nuevas generaciones le parecerá, supongo, interesante por encontrarse con alguien joven (todas las notas a Bocci van a decir que tiene 22 años) haciendo la música de sus padres. Una transmisión sin interferencias, de oveja blanca a oveja blanca.

¿Qué música se escuchaba en tu casa?
Se escuchaba mucho rock argentino del viejo, había discos de Charly y de Fito.

(Vice, octubre 2017)

¿Es posible una estética interesante sin conflicto generacional?

La adolescencia es el período de la vida donde uno elige vivir la experiencia de la otredad o quedarse en la endogamia. Si los discos de los padres pasan a ser una basura que da vergüenza ajena, se ha elegido bien (vale para cualquier música). Si, en cambio, se va de la mano con el progenitor a ver un recital del ídolo paterno: mala opción. Pésima.

Uno rompe los lazos estéticos con los padres para reencontrárselos luego. Pero es necesario haberlos mandados a cagar alguna vez. Cuando mi generación redescubrió ABBA, ese encuentro tuvo la potencia de quien dejó de escucharlos. Sólo sirve si se llega desde una experiencia propia. Sino, es como aquellos viejos programas de tango de la tele, o Cosquín, donde aparece un nene de 8 años cantando “Yira” o “Lunita tucumana”.

Primera cuestión, entonces, para mi generación (1), el disco de Luca Bocci no representa ninguna ruptura, ningún redescubrimiento. Escribo mi generación y me río: “a mí generación no le importa tu opinión”. Sin embargo, una estética se arma desde la ruptura. Babasónicos cuando editó Pasto declaraban: “Charly García representa lo que nunca quisiéramos ser”. (Página/12, 1993, reeditada en el 2012 https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/no/12-5823-2012-03-01.html)

Alguien podría decir “¿Pero los Babasónicos de Pasto no son un cosplay de Janes Addiction?”. Puede ser, pero para lo que era el rock nacional de entonces, Jane’s Addiction era un rasgo de exogamia. Bardear un cabeza de serie es un gesto exogámico.

Segunda cuestión, la originalidad ¿A quién no le pasó que el sonido de una banda le parece genial y original en un primer encuentro y con el correr de la noche, la carroza se transforma en calabaza? Stereolab, por ejemplo. Una cosa es entrar directo y otra conociendo The Free Design y Neu! Ahora ya quedan pocos resistentes de la originalidad. No importa lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Está bien, Ahora suena a compilado de revista Noticias, pero ¿tiene buenas canciones o no?

Difícil. Las letras podrían ser un buen valor. Gracias a las letras de sus primeros disco, Bochatón logró que sea admirado un bajista que toca fuerte.. Acá, van por el sendero de gente a la que no le pasa nada gran cosa, de generación indoor:

Una vez más qué más da,
si lo hago, lo hago y ya.
No quiero estar pensando
en lo que podría pasar
si te explico,
que es esta la vida, y es así;
no te persigas nena.

(Era de Piscis)

Esto podría hablar de un suicidio o un bloqueo de instagram. El tema es que si una letra no narra (Jorge Serrano)  ni rompe poéticamente (Bochatón), ¿por qué no entregarse a lo instrumental?

Tres canciones después, un manifesto:

Llevo todo el dia fumando
y no sé cómo parar.
Tengo una estrofa en la mano
y un arma en la cabeza.

Y mis canciones ya no son complicadas,
me cansé de huir de mi y esta es la prueba
de que todo lo que haga está bien.

(Ahora)

Las letras del disco hablan de soledad, relaciones paterno-filiales, fumar, fantasias de locura, promesas de “hacer” (pero nunca cuenta qué, seguramente porque “hacer” es hacer la canción nomás). Se usan las palabras “estrellas”, “alma”, “mirada”, “corazón”, “perla”,”mar”. Un bazar atendido por Amado Nervo.

Tercera cuestión: la juventud como valor. Los lectores más jóvenes habrán notado que quien escribe esto es un viejo cuarentón (la queja como motor, la chicana como argumento, la reivindicación de los primeros discos de la generación de los 90, etc) ¿Qué hacía yo a los 22 años? Estaba mirando el techo de algún cuarto. Y estaba en la facultad mirando órganos con cáncer en las mesas de preparados de Patología. Lo más cerca del black metal que estuve en mi vida. Había dejado de escuchar a Fito Paez y Charly García. A Fito lo abandoné en Tercer Mundo, cinco años antes de mis 22. No es un gesto para enorgullecerse, de hecho estaba totalmente olvidado: es la primera vez que saco estas cuentas. Perder el tiempo mirando el techo o cursando Pato no hace a la diferencia. Pero s, indirectamente. Si la vejez es regurgitación (ir a ver emocionados a los artistas cada vez más viejos tocando las mismas cosas), la juventud es craving de conocimiento. Ansia de experiencias. La juventud no responde a la distancia entre el meconio y el punto temporal actual. Se es joven no cronológico  si uno está movido por la expansión, por el optimismo de enfrentar lo complejo. Las puertas de la vejez no cronológica, en cambio, dicen “Quejarse cómodo, libera”. Y es un tremendo desafío en el aburrimiento actual encontrar la manera de escaparse de ahí.

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(1) Entiéndase el “mi generación” usado acá como una versión libre de seres que comparten más o menos una lógica estética y un recorrido de experiencia banal, no necesariamente fijados a un tiempo y espacio específico.

Un buen fin de semana

Hay veces en que todos los años dedicados a armar una profesión con libertad de agenda (pero con lucro cesante) deben ser cambiados por algo contundente para construir la experiencia, el último capital romántico que nos queda.

La tentación. Hace unos meses que Fede y Javier, amigos uruguayos pre facebook, vienen instalando una campaña de contagio de su entusiasmo por Julen y La Gente Sola, una banda joven uruguaya. Escuché el disco pero ocurrió algo terrible. La voz me hizo a cordar a Prietto. Y Prietto no me gusta. Nada personal, el efecto “Manos de Topo”. Le di algunas chances (eso hoy equivale a bajar el disco y no picarlo en streaming). Me gustaban algunas letras pero la media roja de la voz priettense llevaba todo a un rosa complicado. “El 4 de octubre tocamos con ellos en un lugar muy lindo. Tenés que venir”.

La gente sola. Hago por primera vez la gran sea cat y me sale bien. Mucho viento, la lancha no sale, viajé en el Silvia Ana. En el pre embarque una señora se saca una foto al lado del ploteo gigante de Paris. El metaturismo: ¿qué necesidad de gastar tanta plata y soportar a los franceses si en la foto del perfil de fb va a quedar igual?

Uruguay uheimlich. Llegamos con hambre (fui en familia, como corresponde a un indie en sus cuarentas). Vamos a comprar un pollo al spiedo. Hace años que no como un pollo al spiedo. La pollería tiene un vidrio para que el calor del spiedo no pase al sector de venta de pollos crudos. Al fondo, una puerta gigante con un termometro que marca una temperatura bajo cero, da paso a la cámara frigorífica. En medio de patas, muslos y menudos, hay formada una fila de cajitas amarillas y azules, con un gallo dibujado en la tapa. Son alfajores artesanales elaborados por AVICOLA POLLO Y PICO. Alfajores de chocolate y dulce de leche. Muy ricos. Lo mas normal del mundo.

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Art Deco. El lugar del recital es el teatro de un colegio. Tiene una arquitectura Art Deco con toques de bloque soviético. Hermoso. Dentro, cortinas rojas pesadas. Hacemos un chiste sobre Lynch porque somos muy graciosos y livianos.

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Prejuicios 1. Primero toca La Foca. Fede me había advertido que el Fede de Julen iba a subir a cantar algunos temas. Efectivamente, sube con buzo capucha y New Balance. Cuánto dato. Qué dificil. Sin embargo, la versión de Nosotros los que no sale muy linda, potenciada por la voz que en vivo no parecía tan priettense. Los saltitos me recuerdan a Shaun Ryder.

Julen. los chicos lo pronuncian con la jota. Los viejos le decimos con un sonido de y griega. No me doy cuenta por qué hasta que Javier rescata la hipótesis de que nosotros sólo conocemos a Julen Guerrero. Y le decíamos Yulen Guerrero. Tenía un aire  a Camilo Sesto.

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Platillos. La Foca toca muchos temas nuevos. Me gusta mucho uno medio new order. Hacen el hit Amaneciendo. Y quedo con ganas de otros grandes temas ya escuchados, digeridos y listos para ser evocados. Pero quiero detenerme en resaltar la idea de que los platillos es un mal al nivel de la viruela. El equivalente a un ladrido de caniche toy interrumpiendo un momento de lectura. Bateristas: toque sin platillos. Llévenlos para la foto si quieren, como al doble bombo, pero no les peguen. Si son adictos, vayan dejando el vicio tocándolos con escobillas. O con la mano (el baterista de Julen hizo esto en un momento, quizás ya empezó la rehab).

Prejuicios 2. Julen y La Gente Sola [gusta mucho en el uruguay y es un pecado mundial de la juventud musical poner nombres con ese formato de X(singular) y Z (plural)] me enganchan con una canción que cuenta una historia. La cuentan en la letra y en su despliegue estructural. Larry García, una canción sobre la mente de un obsesivo. A partir de ahí me olvidé del prejuicio priettense. El contagio estaba hecho. Julen mezclan a Carmen Sandiego con Viva Elastico. Y sale algo sin las sobras estridentes de los primeros ni el ancla popnacional de los segundos.

Remeras. El Fede de Julen sale con una remera de Crimson. Ahora que lo escribo me doy cuenta que estos chicos tuvieron que atravesar mas o menos mil rasgos de mala predisposición. Es una remera de Discipline, el disco donde Adrian Belew hace su gracia de doblar la guitarra para que suene como un elefante. Qué banda horrible Crimson. Son un Barrio Cerrado. “Siempre sale a tocar con una remera de los Faunos”, me dicen al otro día cuando comento mi crimsonfobia.

Red social. Cantante y guitarrista de las dos bandas suben invitados a tocar temas en el show del otro. El resultado es mas que las sumas de las partes. Brillan en Nosotros los que no (ya dicho) y La Chica del Mantenimiento (con los dos Fedes haciendo un contrapunto español al que alguien mordaz podría nombrar como Amistades Peligrosas y un amigo como “la gran Alfaro en el disco de Chucho Los Diarios del Petroleo”).

Tremendo, bo. “Leí lo que te pasó en el recital de Nacho Vegas. Tremendo, bo” me dice el bajista de La Foca en el hall antes de entrar. Y me hizo acordar a la frustrada noche de la impuntualidad impune de Ignacio Vegas. Está mal comparar pero acá arrancaron quince minutos despues de la hora anunciada. Y estaba lleno. Y no habia una banda que nadie queria ver antes. Así que parece que se puede hacer. Soy una vieja que se queja, lo admito. Pero ustedes, programadores de fechas que se atrasan por horas, son aun peores que una vieja que se queja. No sé muy bien qué, pero peores. Y miren que hay que ser peor que una vieja que se queja, eh?

Pulsión de diente. Vamos a comer a una parrila que tiene camisetas de futbol en las paredes. La única enmarcada es la Suarez.

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La Flecha de Buenos Aires. La vuelta fue en la lancha de sea cat. Estuve mareado desde que la ví amarrada. Repartieron bolsitas para vomitar antes de arrancar . “No los quiero sugestionar” dijo la señora. Todos estaban en silencio, mientras sonaba Shakira desde un CDR tirado en un DVD. No se movió mucho pero andá a decirle al sistema vestibular. Algunos vomitaron. Un grupo de viejas teñidas, una con calzas de fotos de divas de Hollywood, no pararon de cacarear todo el viaje. Inmunes a las nauseas, se prendieron al Free Shop, su mejor dramamine. Cuando las luces de Buenos Aires se hicieron grandes, entendí a Gardel.

Huracán. Fracasado el intento del colectivo, subimos a un taxi. El taxista que escucha el partido de River. “Va ganando Independiente 2 a 0”. ¿Sabés cómo salió el globo? “Perdió”. Y bueno. Todo no se puede.

(no se distraigan con la nostalgia: está puesta sólo para comparar con un patrón)

El otro día  me acordaba de un recital de Suarez en el cine Cosmos. Quizás fue el último recital genial que les ví. Era la época en que tocaban Río Paraná como adelanto de lo que iba a ser su declive. Mientras pasaban las canciones, se proyectaban cortos animados rusos.

No debe haber ninguna foto de eso. Las cosas sucedían dejando una huella más fluída. Ibas a ver una banda que aprovechaba el lugar y te tiraba los cortos (en un contexto en donde la musica e imagen aún tenía un sentido sinérgico y no antagónico). Después te ibas a comer una pizza y ya.

Ahora el mundo cambió, pero no hacia adelante. Acabo de ver un evento en fb todo escrito en mayúsculas, donde Viva Elástico que quizás podría compararse al Suarez de aquella época (no por estética, sino por ser independientes,  medianamente conocidos entre los periodistas y desconocidas para el público masivo) va a pasar online el recital del Parque Roca

Copio y pego:

A LA VEZ ENMARCA EL PRIMER ESCENARIO MAINSTREAM, QUE PISARON LOS ORIUNDOS DE LONGCHAMPS, QUE ACTUALMENTE SON CONSIDERADOS COMO UNA DE LAS BANDAS ARGENTINAS EMERGENTES CON MÁS PROYECCCIÓN DENTRO DEL ROCK NACIONAL.

– Escenario Mainstream

Más allá que es un poco confuso, lo que sí se percibe claro es la euforia por haber tocado el “primer escenario mainstream”  ¿Qué valor tiene eso? Mucho, si la proyección de la que se habla en la última línea apuntara como punto de fuga la carrera de Tan Biónica (por poner un ejemplo de mainstreamlandia). Qué es el escenario mainstream de Parque Roca?. Qué experiencia permite? Qué lo determina? Fue un recital organizado por el Gobierno de la Ciudad. Tocaron antes de Gillespie y Willy Crook y Dread Mar I (según acabo de googlear). Eso es llegar a algún lado, parece.

No es que me ensañe con la banda (de la que hay un puñado de canciones que me gustan, aunque es otra cuestión). No es que quiero decir lo que tienen que hacer ni mucho menos. Simplemente ver ese evento chocó de frente con ese recuerdo de lo que era el indie antes.

Cuando los Faunos tocaron para estos mismos recitales del Gobierno hace un año, el Gato dijo sobre el escenario que el Estado no es el Gobierno y que ellos estaban ahí para ocupar el espacio público.

No sé si los chicos de Viva Elástico  dijeron algo, capaz sí. Lo que sí sé es que el evento “mainstream” será transmitido por youtube esta noche y de los más de 10 mil invitados, 154 dijeron que van a participar.

– Son considerados

No había tampoco tantas consideraciones antes. Las cosas te gustaban o no. Para cuando un periodista escribía sobre las bandas, uno ya se sabia todas las canciones. Y no porque uno era un super guacho que salía todo el tiempo o era un cazatalentos. Es que pasaba lo mismo que ahora: los momentos más interesantes suceden por fuera de las redacciones rockeras.

Ver todo ese esfuerzo para salir en la prensa y “ser considerados” es como ver a las tortuguitas yendo al mar. Cuántas llegan? No sería mejor hacerlo de una manera más arty y no tan fenicia? Porque lo mas probable es que los viejos periodistas ya estén un poco cansados de toda la cuestión. La mitad se queda flotando cómodamente entre los dinosaurios de otras generaciones y el resto se atomiza entre las novedades que pasan sin pena ni gloria (¿quién escucha CocoRosie hoy? ¿y Notwist?), el fervor de madrugada (el Perrodiablo!!!!!!!!!!) , y la mezcla de ironía, nostalgia culposa y placer neurótico.

El punto es que no hay una “carrera” que garantice el éxito. Si no lo pudieron hacer ni los grandes sellos, lo van a hacer los pequeños? El valor de un sello chico y sus artistas sólo es poderoso en la belleza de su arte. Ésa es la puerta con mas chances. Marketinear como si fueras Vicentico en horrible, pero encima, ineficaz.

 

 

 

La promoción, la promoción…

1. El otro día quise bajar un compilado que incluía un tema nuevo de Placer. Cuando  fuí a “Hacé click y descargate gratis el compilado”, me surgió un paso desde las sombras: me obligaban a poner en mi muro de Facebook una publicidad del sitio, cuyo eslogan es “escuchá hoy la música que va a sonar en los próximos 5 años”.

2. ¿Qué sentido tiene semejantes estupidez? Entiendo lo de  bajarte un disco de bandcamp por un tuit, porque de última twitter es mucho más dinámico y si uno puede tuitear la foto del cartel del viagra de Beto Casella, bien puede ocupar ese espacio para promocionar un disco de un artista. Sin embargo, facebook suele tener otros tiempos (la catarata de tuits linkeados a fb suelen provocar el bloqueo de actualizaciones).

3. Lo peor de la situación es que no deja que uno recomiende genuinamente el compilado. Me obligan a que aparezca algo que yo no quiero decir  como condición para bajarse, por lo que pienso que para el dueño del sello, el contenido es lo de menos. Lo importante es la promoción. Que se viralice!

4. Finalmente acepté que aparezca con un agregado mío del pésimo humor con que me hacían enfrentar la música que contenía el disco (no hay nada que moleste más que se metan en tu espacio personal de expresión). Estuvo en mi muro el tiempo suficiente para eliminarlo.

5. El tema es que si escucho el disco (todavía no lo hice) y me gusta, ya me sacaron todas las ganas de promocionarlo porque hacerlo sería poner mi expresión genuina en la línea de la expresión-spam.

6. Para escribir esto me metí en el site y al clickear “Quienes Somos”, me encuentro que ” es un  semillero de artistas, y será un vehículo para nuevas bandas, una ventana para el gran público, un canal de vínculos entre ambas partes para que estas semillas crezcan y fecunden de la mejor”. El gran público. LA meta de este Monsanto indie. No importa qué se dice, cómo, si es interesante , si no. Lo importante es que ese “gran público” (y la plata y fama que vienen siempre consigo) toque algunas de estas “semillas”.

7. Unos párrafos más abajo, resulta que quien está detrás (aunque sospecho que no detrás de todo) es “el talentoso y multifacético músico y productor Leo García”.

8. El mejor promotor de bandas de la historia del rock fue John Peel. ¿Cómo promocionaba bandas JP? Las llevaba a su espacio y las hacía tocar. A quién llevaba? A los que le gustaba. Así, The Fall estuvo mil millones de veces. Mark E Smith obligaba a JP a la promoción? No, Peel lo llevaba por placer, por entusiasmo, no como una calculada movida para instalar a The Fall como las próximas estrellas para “el gran público”.

9. Está bien, los tiempos cambiaron y John Peel está muerto. Pero las bandas siguen necesitando que se las escuche. Cada vez más bandas, necesitando que se las escuche. O que se hable de ellas. O que “te suenen”.

10. Y las bandas suenan cada vez más parecidas entre ellas, que suenan parecidas a las que les precedieron. Muy poco espacio para la ruptura estética, para hacer algo realmente interesante. Cada vez más difícil encontrar un 5 de buen pie. Los 10 ya no existen más. Puros pelotazos al area para que el 9 grandote y torpe meta un gol cada tres partidos.

11. El Mató es la banda indie que más cerca está del “gran público”. La forma de lograr el creciemiento fue gracias a que generaron en algunos posibles replicadores un afecto hacia sus discos que hizo que uno les perdone ciertas weezereadas en post de sus guidedbyvoiceadas. Hay un pacto amoroso de base, no un pacto de “promoción”.

12. El “la música que va a sonar en los próximo 5 años” suena a powerpoint de marketing. “Estas son las proyecciones: esta chica, Violeta Castillo, viene muy bien. Buena imagen, buen escenario, buenas conexiones”. ¿Y las canciones de Violeta? ” Es lo menos importante, pero con un buen estudio y un buen productor puede llegar a ser la próxima Julieta Venegas”.

13. Volviendo al site: hay una promoción que no te podés perder: “¿Cuál será la banda que toque antes de Pearl Jam? Votá la que más te guste y ganate 2 campos VIP para esa fecha”. Qué excitante es el mundo del “gran público”!

14. Ultima cosa: ¿y las bandas qué piensan? Quieren que las escuche mucha gente? a qué precio? es lo más importante? Es curioso que a 35 años de los Pistols y los Buzzcocks, rompiendo con una contundencia práctica perfecta las formas de promoción y distribución,  se esté más cerca de pensar la promoción como en el origen del negocio.

15. Este posteo podría haber sido sobre quienes están en el compilado, qué tal suenan las bandas que no conozco, cómo está el nuevo de Placer e incluso estaría el link. Pero prefiero que se lo encuentren por vías más vitales.