Spleen de Parque Patricios

Huracán es único. Sí, eso dicen todos los hinchas de todos los equipos (incluso los del Barcelona de Ecuador), pero lo singular de Huracán está en algo que en la tarde de hoy se vió otra vez: es un equipo melancólico. Tísico. Decimonónico.

Por esas cosas del juramento hipocrático, no pude saber nada del partido hasta los 40 minutos del primer tiempo. Me subo a un taxi rumbo a San Telmo para ver el final con mi hermano. Estaba puesto el partido. Pregunto cómo va. “1 a o gana Gimnasia, Huracán juega con 9, le echaron a Soplan y Cámpora”.

En el corto viaje, el taxista se declara hincha de San Lorenzo “pero no estoy contento, quiero que el globo se quede, para jugar el clásico”. Suena triste. Le digo que soy de Huracán y algo nos une. Lo que pasa – me dice por el espejo- que cuando las cosas se hacen mal, no hay forma. Ojo, San Lorenzo está en la misma. El último crack que sacamos fue Romagnoli. ¿Dónde van a buscar los jugadores? ¿Cómo puede ser que no salga nadie de las inferiores?

Llegamos y me desea suerte, pero me estaba dando el pésame por adelantado. Llego y mi hermano estaba puteando a Lunatti.

Ví el segundo tiempo, sabiendo que podíamos perder (eso lo sabemos siempre), pero quizas un destello, una mala jugada de ellos en el area y empatamos. Pasan el gol del primer tiempo. Es increíle el error de Ospina. Y me vienen las palabras del taxista. Huracan fue a buscar a Ospina a Colombia. Juega para el sub-20 de su país y para el sub 1 en la puntuación de su performance. ¿Ya no hay chicos en Parque Patricios jugando a la pelota?

Pompei pone todo lo que tiene en la cancha. Entran pibes de 18 años. Sentí que estábamos en la guerra de la triple alianza y éramos Paraguay.

Hurcán se va a la B con un partido raro. Tan raro como cuando salió campeón moral la tarde del granizo y la despedida de un árbitro mediocre.

Ese equipo de Cappa fue Ringo peleándole a Alí. Tirándolo, aguantándolo y perdiéndolo. Este equipo fue Ringo en el callejón de Reno.

Siento que el globo es un poco un boxeador más que un equipo de fútbol , por toda esa gloria en decadencia (el Palacio Ducó, la filosofía menottista).

Hace unas fechas pensaba en la pulsión de muerte, pero hoy casi que se percibe una melancolía gozosa, un compromiso con la gloria esquiva.