El Retro-garde de Scott Walker (una crítica dirigida)

Recién puse el último disco de Scott Walker, arranca con una especie de taladro acolchado.

Sigue con  ruidos, sonidos disonantes, rupturas, pedacitos de ritmos y la voz de Scott como la de un perro al que le enseñaron a cantar en su agonía.

La escucha es difícil y no es un valor. Por momentos parece una comedia musical aburrida. O música contemporánea (de otros tiempos).

No es un disco para disfrutar, ni para escuchar atentamente, ni para bailar, ni para cantar en la ducha. ¿Es para ostentar una frágil omnipotencia estética por sobre lo popular? ¿Es para decir “me encantó el último de Scott Walker”  y pensar que se tiene el acceso a un VIP que era muy importante hace 20 años y que hoy a nadie le importa?

Scott Walker saca un disco cada muchos años y eso también contribuye a que uno piense que la OBRA es tan inmensa que no puede hacerse en menos tiempo pero obras geniales se han hecho en 24 horas.

¿Y entonces, Scott? Como locura, la tuya no se mueve muy rápido que digamos. Sos un festival de la no sorpresa. Y es un problema, porque justamente todo está armado para que sea sorprendente, para que cada sonido de tus canciones sacudan las percepciones, pero tu último disco, es un disco con canciones numeradas, nombres  y un montón más de lugares comunes que dan un indicio de que no es una OBRA. Salió en CD, vamos.

¿Cómo creerle a un arte que le canta a la no forma dentro de un formato tan insulso?

Todo este esfuerzo para huir del pop que te vió nacer te dejó estático en una carrera que al final fue mejor en la transición.

En la condescendiente entrevista que te hicieron hace poco en el Guardian te tratan de Beckett, de Kafka. Y vos en vez de  enojarte, te regodeás.

Yo podría hacer el esfuerzo de creer  que sos un artista a la vieja usanza, un Tzara, un Lynch si querés. Pero ¿y la producción esa que hiciste para Pulp? Cuando tuviste la oportunidad de hacer lo de los bifes con la cara (o las nalgas) de Jarvis, lo dejaste pasar. Arrugaste. Y un artista no arruga, Scott.

Tuviste la suerte ocupar el casillero del necesario artista ensombrecido que todo periodista o melómano de rock necesita venerar. Pero sos complicado,  no complejo.

No creo que vuelva a escuchar el disco otra vez, al menos no por ahora. ¿No te enojás, no? ¿O me vas a decir que encima te importa lo que digan sobre tus discos? Es lo último que te falta, “artista”.

 

 

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Rockeros Kevinstonianos (Una incursión al mundo de las FM)

1. Hace unas semanas iba en un taxi de noche y en la radio había un programa que  ocupó  unos 10 minutos (casi todo el viaje) en un diálogo entre un locutor canchereando estilo Kevingston, otro forzando un sentido sexual a todo, y una chica que histeriqueaba muy torpemente (“no tuve tiempo de pasar por casa. Sí, me cambié la ropa interior, si es lo que se están preguntando” ) .

Para cuando me bajaba, de fondo sonaban Las Pelotas y los 3 hablaban de twitter (“yo tuitié eso hace dos meses”, “si decimos al aire tu tuit de anoche!”, “jajaja”).

2. Por esas cosas de la vida (en este caso la salida del libro Pequeños Gigantes de BSM), fuimos a la nueva radio de Pergolini que está en el primer piso de lo que era El Teatro (y mil nombres más) en A. Thomas y Lacroze.

Nos hacen pasar. En la escalera hay un empleado limpiando vidrios y sacándole lustre a la baranda. Aparece una chica que nos atiende con cara de que somos testigos de Jehová que venimos a dejar la Atalaya. En un supermonitor, tienen puesto Fox, con  una película doblada.

Viene  el productor y nos trata muy amablemente: nos da charla, comenta el partido de River que está en la tele, y pregunta cosas sobre el libro que anota en una hoja clipeada sobre una tabla.

El programa no tiene nombre.  Lo conduce un locutor que viste remera negra con un estampado en versión rockera de catálogo de supermercado. Lo secundan otros dos que acotan cosas (cómo va el partido de river, etc).

El conductor habla de su resfrío y parece un ferviente devoto de la transgresión pueril. Una “conversación con una oyente” (es exageradísimo hablar de conversación) lo tiene 10 minutos rebotando alrededor de “vení a limpiar el baño de hombres, que está sucio lleno de cloro” y cosas por el estilo.

Pasan un tema de No Te Va Gustar (el nombre de banda  más certero del mundo), luego sortean entradas para un show de Carajo en San Miguel. El productor habla por teléfono con quien parece el manager de la banda, ofrece que salga alguno de los músicos al aire pero sin suerte. Todo el tono es de amabilidad.

Pasan el peor tema de Oasis y luego viene el espacio para hablar del libro. El conductor lee el papel que le alcanza el productor y pregunta sin ninguna intención de escuchar la respuesta. Uno de los laderos, habla de la Copa No Fifa, intentando chapear. Le contestan que acaba de terminar la última, con vitoria de Kurdistán. Retruca : “incomprobable lo que dicen” (?).

Rápidamente cierran el espacio (duró menos que la conversación con la chica que querían que les limpie el baño) dejando escapar la chance de hablar de las mil cosas divertidas y geniales que surgieron en estos 2 años de BSM (como cuando Jorge se infiltró en el congreso de la UEFA en Estambul y le dijo a Platini que sacara el off side, o cuando Fran viajó a la India al mundial de Kabaddi).

El amable productor no escuchó la nota , estaba arreglando otra con un hincha de Patronato para cuando terminara el partido.

Estábamos por irnos cuando Lunati le da un penal a River. Nos quedamos a ver el penal. Faltan 5 minutos para que termine el partido. Alguien dice “nos podemos quedar acá a ver el final?”. La chica que nos había recibido al principio dice “disculpen, pero como hoy tocan los Babasónicos acá abajo, el ambiente está…. otro día no hay problema pero hoy…” (sigue pensando que somos testigos de Jehová).

Así que amablemente nos despiden ni bien el Chori erra,no sin antes hacer un intento de que les dejemos otro libro gratis. Salimos al frío y decidimos enterarnos el resultado del partido en la casa hacia donde vamos a merendar.

3. De la visita promocional a Vorterix, conseguimos 2 seguidores nuevos en twitter (el productor y el que mencionó el torneo No FIFA). Nadie compró el libro ni entró a la página. Alguien nos dijo “ustedes le hicieron promoción a la radio”.

4. Hay un rock kevingstoniano. Una estética que incluye un discurso chatísimo y aburrido, basado en interacciones de adolescentes tontos (como si el mundo fuera dominado por los más boludos de la clase, eternizados en ése momento de apogeo: la  secundaria).  Y va de la mano de música igual de aburrida, grabada sin sangre, sin intención de provocar nada más que un consumo obediente. Pero también, el estilo de vida rockero kevinsgtoniano tiene un componente de garquez muy importante. Tratarte con amabilidad, pero reducirte a que te están haciendo el favor de “promocionar tu libro”, haciendo preguntas de programa infomercial de cable. No hay forma de romper esto. En cuanto se mencionan países asiáticos, del otro lado vuelve un “no sé si hablas de países o elementos de la tabla periódica”. El  rockero kevingstoniano tiene terror a lo desconocido. Todo lo tiene que reformular en su imaginario. No tienen sentido del humor, sólo pueden acceder a la risa a través de la comicidad escatológica. Y desde su espacio de micropoder, no te deja ver el final del partido en donde River capaz no asciende. Supone que ya es un abuso de tu parte: encima que te permiten promocionar el libro, te queres quedar 5 minutos más?.

5. Bueno, Zizek hace poco hablaba de todo esto.

Demostración: para el Pueblo No Lego, el Robot Sin Pilas es el paradigma de salud de la esfera afectiva

1. Hay una ruta de significaciones que pasa por la vieja Psicosis Maniáco Depresiva hasta el trastorno Bipolar (tipo I y II).

2. De ahí nace otra que va hacia el Espectro Bipolar (ya entran muchas mas conductas y pensamientos bajo el concepto).

3. Se filtra el concepto a la cultura popular: El Pueblo No Lego  adopta como bipolar a cualquier variable que roce la felicidad y la tristeza (ya no la euforia y la angustia) en un período de tiempo no lo suficientemente largo como para considerar normal.

3.1 Para El Pueblo No Lego , la alegria y la tristeza no son sentimientos que puedan compartir espacio y tiempo. Mas se acercan, más “rareza”. Esa rareza hoy le cabe el nombre  de “bipolar” (*).

4. Al ponerle a ese estado un nombre pensado como diagnóstico, se psicopatologiza la variación del ánimo.

4.1 Esto lleva a pensar que la “normalidad” es la no variación del ánimo dentro de un período de tiempo x.

5 . =>Los robots (sin pilas) son el paradigma de la salud mental en la esfera anímica.

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(*) Parte del Pueblo Lego coincide con el No Lego en esto, debido a que las categorias Lego/No Lego son modificadas por la cultura popular universal

Entre el sabor y el saborizado

2012 (saborizado)

Hace unas semanas, hubo muchos críticos molestos por The Artist. Algunos porque “una película en blanco y negro en el 2012″. Otros por ” y muda!”. Otros porque era un homenaje a la industria sin mucho más que eso, casi como la consecuencia de una reunión creativa donde todas las diferencias se nivelan hacia abajo.

Se dió en los días previos, incluso, una especie de tensión contra el bodriazo de Spielberg que cuenta las aventuras de un caballo y su dueño en la Primera Guerra. Un canto a la humanidad melodramática (Dickens for Dummies) que ahora es reivindicado como “cine con mayúsculas”.

Sin embargo, en un contexto de “ver las películas candidatas al Oscar”, The Artist ofrece algo. Un detalle en el guión, una intención. Habla de cambios en el paradigma del entretenimiento justo cuando está cambiando otra vez. ¿Qué tenía para decir el telefilm del casi viudo hawaiano que hizo Payne? ¿Y el licuado de Melies de Scorsese? (1).

Pero bueno, ganó el Oscar y ahí quedará. No mucho más. Como Slumdog Millionaire, el saborizado bollywoodense hace unos años.

 

62 años antes (sabor)

Sunset Blvd. 1950. Billy Wilder. Una historia en blanco y negro de verdad. Luces y muchas sombras. Una estrella del cine mudo que vive aislada en una mansión. No hay un perrito simpático, sino un chimpancé muerto. No hay una estrella ascendente, todos van en picada. Aparece Buster Keaton jugando al Bridge. Bucea el desecho de la Industria: la gente se muere y mata. No ganó el Oscar (perdió contra una de Bette Davis)

 

El salmón es un color

Hace poco, en un contexto que no viene al caso ahora, alguien dijo ” antes el salmón era un pescado, ahora es un color”. Puede ser que the Artist sea el color salmon de Sunset Blvd. O que Hugo sea el clight de Melies.

Tambien es posible que en 1950 alguien viera Sunset blvd y dijera “esto es lo que hizo X en Y”. El problema con rascar desde arriba hacia las profundiades de lo original es que llega un momento en que las capas se pegotean. Por eso, poniendo en relación The Artist con Sunset Blvd sólo por el tema que trata y el acercamiento estético mas grosero, mejor dirimir la cuestión sobre sus valores en dos capturas.

 

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(1) Hugo se viste de homenaje, pero termina siendo parodia. La escena de los maquinistas, el loop utilizado en la entrega de los Oscar para representar a la película, traía a “La bête humaine” a una fiesta superficial y ajena, como si a Baudelaire lo ponés a leer poesía en el Rojas.

 

El humor y la chusma

1. En una cuenta de facebook sobre salud mental  que tiene más de 1500 amigos, puse un comentario sobre la película de Cronenberg :

En la “película de Viggo haciendo de Freud”, Cronenberg pone a Jung como víctima: Pobrecito el psicoanalista que no puede manejar la transferencia. Pobrecito el psiquiatra que quiere ampliar su conocimiento hacia la pseudociencia. Pobrecito el hombre que en vez de irse con “el amor de su vida” se queda con su mujer (por plata). Pobrecito el ario que sueña que se viene la Segunda Guerra y sufre por los otros. Nunca tiene responsabilidad en nada. Awwww, pobre!

El primer comentario era una puteada. El segundo, decía “Que pasa che! No hay necesidad de tanta agresion! “. Borrado el primero, pregunto dónde estaba la agresión. Respuesta:  “Me parece que algo te puede gustar o no pero usar esa ironia, ese toque sarcastico, esa media burlita, eso me parece agresivo, violento y de mal, muy mal gusto, sobre todo por que a otros “Amigos” tal vez, tengamos otras opiniones”.

2. En 1972 Monty Python hizo un sketch que se llamaba The ‘Summarize Proust Competition’ . Hace cuarenta años de esto. Los ofendidos de la época mandaban cartas a la BBC.(1972 fue un gran año del Flying Circus, el sketch donde van a buscar a Sartre para que diga qué quiso decir en una obra y los atiende “la Sra Sartre” quejándose del desorden que dejan los panfletos es genial).

3. La reproducción de las condiciones de producción de amargura quizás también se ensamblen en los viejos aparatos ideológicos del Estado, que han quedado funcionando sólos, autómatas y desordenados, aún ante la caída del Estado. O quizás no, quizas haya algo implicito en el “ser humano colectivamente”, una combinación de gen y ambiente que reproduce policías y ladrones (o su version vegetariana de sandias y melones)

4. La diferencia es que una carta a la BBC en 1972, era algo que tenía poco vuelo. La leía quien la mandaba y quien la recibía. Tacho de basura, unas ramas menos en el amazonas y listo. Hoy la indignación se potencia y entonces al comentario sobre la película de Cronenberg (un comentario ligero, una ocurrencia banal) se le opone lo que se pegó arriba. Pero en la interfaz, queda formando parte física de la historia. Hernán Espejo (Compañero Asma) se quejaba una vez que le hicieron una nota en un diario, que inmediatamente despues de sus dichos, venía un boludo puteandolo en los comentarios (” Uno dedica tiempo y ganas a su arte, se expone, se presta a un reportaje, piensa qué responder, es editado. Y despues viene uno que está caliente porque su mundo es una mierda y te putea gratuitamente” – mas o menos sic-). Y no sólo queda en el mismo plano los dichos del artista con los del indignado, sino que le dan la oportunidad que siempre tenga la última palabra.

5. Hay dos formas útiles de quitarle consistencia a un discurso. Una, es la clásica, sin metáforas: callar el discurso (amenazar, prohibir, perseguir, etc). La otra, taparlo con ruido. Alguien puede estar diciendo algo interesante en medio del barullo, pero no se alcanza a distinguir porque la mayoría de lo que se escucha es tonto. Y la tonteria es pegajosa, te enchastra todo.

6. Cuarenta años después, Capusotto tiene que pagar con la linealidad y repetición para poder sobrevivir con su mejor ocurrencia. Lo festejan aquellos de los que se burlaba en un principio (como bien marcó alguien en una crítica de la película). Bueno, también Monty Python se burlaba del puto. En esas condiciones (¿naturales? ¿construidas?), pareciera que el humor sólo puede sobrevivir troyanamente. Adentro del caballo del chiste fácil de doble sentido, viene el de triple sentido.

7. Las tapas de las merengadas son necesarias para disfrutar la sustancia rosa.

8. Pero que no se pierda la sustancia rosa!

9. Pocos mundos tan tristes como El Mundo De las Tapas De Las Merengadas

Aparatos: Vigilabebés

La entrada inaugural podría ser cualquiera de las tantas cosas que estaban ocultas en la vida de la gente con chicos y que de golpe se hacen visibles.

El mundo de la paternidad (próxima, en mi caso), es como el mundo de Harry Potter. Las dos rayitas del test te permiten ir corriendo hacia la columna del andén y aparecer en un mundo nuevo.

La verdad es que es mucho más rico que plantar un árbol o escribir un libro. Y complejo también.

Vamos al objeto protagonista de esta entrada: el vigilabebés.

vigilabebés

Del viejo y obsoleto walkie talkie, la Industria del Bebé hizo un aparato que es “indispensable” para el bebé moderno.

Del panóptico al panaural

Es genial que la caja del modelo analizado diga “Italian Design for today’s babies”. Porque ¿qué otra cosa necesitan los bebés de hoy que ser vigilados todo el tiempo?

La elección de los eufemismos del walkie talkie para bebés, incluyen además un clásico (“monitor”) y un neologismo bien, bien concreto: “vigilabebés”.

Para los angloparlantes, el aparato enuncia un deseo no realizable aún: “Baby Talk”. Lo más cercano al “talk” que podemos llegar a escuchar es un llanto mezclado con descargas de ruidos (lo que escucharía la mamá delfina abajo del agua quizás).

Este modelo tiene un alcance de 200 mts. La tentación es la de decir “me voy al kiosco con la Unidad de los Padres (sic) enganchado en el cinturón, como para volver rápido si llora el niño”.

Ahora, la pregunta es: ¿Cuántas chances de colocar el bebé a una distancia no audible para el oído humano y menos de 200 metros?

Es probable que en la práctica, luego de que los tíos jueguen, el aparato cumpla la función de reaseguro. ¿Escuchaste algo? ¿En el parlante o allá? esperá… sí, me pareció. Levantate. Está dormido, se debe haber ligado con el vigilabebés del vecino.

La Teta, la fábrica, el trabajo infantil

Una de las cosas más tremendas con las que nos encontramos los “papis” es el Curso de Preparto. En la clase sobre lactancia, la puericultura dijo:

La mama es la fábrica. Las glándulas que están dentro, son las máquinas. El agua que tomamos y la grasa que acumulamos en el embarzao, es la materia prima. Tenemos la máquina, tenemos la fábrica, tenemos los insumos. ¿Qué nos falta?. El obrero. El bebe es el que tiene que paretar el botón para que funcione la máquina y se ponga en marcha la fábrica”

Y ahí estamos a un paso de la huelga, la jornada de ocho horas, la organización sindical y – Dios no lo permita- la conciencia de clase!